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Noticias
Isla Rathlin
17 de junio de 2026
Al comienzo de nuestra última semana, viajamos desde Corrymeela hasta el puerto de Ballycastle para tomar el ferry que nos llevaría a la isla Rathlin. Para algunos, era la primera vez que viajábamos en barco. El trayecto duró unos 45 minutos. El tiempo durante el viaje no acompañó mucho y hacía un poco de frío en la cubierta superior, pero aun así aprovechamos al máximo el ferry, disfrutando de las vistas y de la compañía mutua.
–Hayden Smith

Nuestro ferry a la isla de Rathlin, The Spirit of Rathlin (Crédito de la foto: Hayden Smith)
Desde nuestra llegada a Corrymeela, habíamos podido divisar Rathlin al otro lado de las seis millas de océano que nos separaban de la isla. Observábamos cómo la niebla y la lluvia la ocultaban para luego revelarla de nuevo cada día. Muchos de nosotros habíamos esperado pacientemente y anhelado el momento de cruzar el océano y pisar finalmente esa isla que parecía mágica.

Teo y Kyle en el patio trasero de nuestra casa en Corrymeela, con la isla Rathlin al otro lado del agua.
El viaje en ferry fue peligroso (un poco incómodo) y el mar estaba agitado e impredecible (un poco revuelto), pero al final, todos llegamos sanos y salvos.

Kaliah, Abby, Mimi y Norah en la primera fila del ferry.

Javi, Colin, Teo, Hayden, Atty e Isy en el ferry (Crédito de la foto: Javier Reyes)
Por fin pudimos disfrutar de las maravillas de la isla de Rathlin.
Comenzamos con buen pie y enseguida subimos al autobús Puffin.

¡Todos a bordo del autobús de los frailecillos!
El autobús contaba con una audioguía sobre la historia de la isla y sus lugares más emblemáticos. Escuchamos la audioguía mientras disfrutábamos del paisaje y avanzábamos por las empinadas colinas y las curvas cerradas desde el centro-este de la isla hasta la costa oeste.
Nos esperaba el legendario Centro de Aves Marinas del Faro de Rathlin West, hogar de las mayores colonias de aves marinas de Irlanda del Norte.

Escaleras que bajan a la plataforma de observación en el Centro de Aves Marinas del Faro de Rathlin West (Crédito de la foto: Lucca Kauffman)
Aves como los araos, las alcas y las gaviotas tridáctilas habitaban los acantilados rocosos de la costa, que pudimos observar desde el mirador con y sin prismáticos.

Vista desde el Centro de Aves Marinas. Si miras hacia el acantilado de la derecha, verás la principal concentración de aves. (Foto: Colin Berkey)
Sin embargo, la principal atracción eran los frailecillos. Destacaban entre la multitud de otras aves blancas y negras con sus patas de color naranja brillante y sus coloridos picos. Ya se habían instalado algunos telescopios para observarlos.

Foco para observar frailecillos en telescopios (Fotografía: Hailey Horner)
Según la Real Sociedad para la Protección de las Aves, el Reino Unido alberga el 9% de todos los frailecillos de Europa, y solo se les suele avistar en unos pocos lugares, como el santuario de aves marinas de Rathlin.
Pasamos un rato observando los pájaros antes de regresar al este de la isla para explorar las tiendas de regalos y comprar algo de comer antes de la salida de nuestro ferry.

Regreso al puerto de Rathlin (Fotografía: Lucca Kauffman)
Esa misma tarde, todos agotados tras un día lleno de acontecimientos y emociones, volvimos a embarcar en el Spirit of Rathlin para regresar a Corrymeela.
–Isy Woodcox
¡Fue genial poder ir por fin a la isla de Rathlin después de haberla contemplado durante dos semanas y preguntarme qué habría allí! Este era el viaje que más ganas tenía, ya que sentía que la isla de Rathlin nos había estado tentando durante las dos primeras semanas de nuestra estancia en Corrymeela.
Ver todas las aves en el acantilado del Centro de Aves Marinas me dejó maravillada. Luego, de regreso al puerto en el autobús Puffin, bajamos antes de tiempo para acercarnos a unas focas que tomaban el sol en las rocas de una pequeña ensenada. Jamás habría imaginado que una isla tan pequeña pudiera albergar tanta vida silvestre hermosa.
–Colin Berkey
Rathlin era uno de los lugares que más ilusión me hacía visitar. El enorme santuario de aves marinas fue uno de los puntos culminantes. Como persona involucrada en labores de conservación, aprecié poder observar en el santuario algunos esfuerzos de conservación en el extranjero.
El autobús Puffin daba un poco de miedo, ya que subía una cuesta con curvas cerradas y acantilados a ambos lados —lo cual no resulta precisamente reconfortante en un autobús tan grande—, pero el viaje nos ofreció unas vistas magníficas de la isla.

¡Todos a bordo del autobús Puffin! (Foto: Lucca Kauffman)
En general, fue maravilloso explorar esta pequeña y pintoresca isla y su singular biodiversidad.
–Isy Woodcox
La isla Rathlin era una de las aventuras más esperadas de nuestro viaje. Muchos estábamos emocionados por ver los frailecillos, las focas y la increíble fauna de la isla. Nuestro principal objetivo era ver los frailecillos, pero hicimos muchos otros pequeños descubrimientos. Por ejemplo, ¡Javi, Atty y yo encontramos este cerdito de compost súper adorable!

El cerdo compostador de Rathlin (Crédito de la foto: Hayden Smith)
Esta pequeña isla esconde mucho por descubrir más allá de sus frailecillos. Todos esperamos poder volver algún día.
–Hayden Smith


