Durante mi primera semana de trabajo, fuimos en coche a una pequeña aldea indígena en las montañas en busca de alpacas. Tras un largo viaje por una carretera sinuosa y un desvío accidental hacia la granja de alpacas equivocada, finalmente llegamos a nuestro destino. El objetivo era comprar dos alpacas para la granja. La organización quiere que los estudiantes puedan visitar la granja y esperan tener alpacas para que los niños aprendan de ellas. Al llegar a la aldea, tuvimos que explicar a la comunidad por qué queríamos comprar las alpacas. Una vez que les explicamos nuestros objetivos, pudimos conocer a las alpacas y aprender un poco más sobre los precios. Fue interesante ver cómo es el proceso de compra de animales aquí, y no todos los días se ve un rebaño de alpacas. Al final no las compramos ese día porque no entraban en nuestro presupuesto; sin embargo, fue sin duda una experiencia memorable.