Retrocedamos unas horas. Con la serie empatada 1-1, los Dodgers y los Azulejos de Toronto disputaban el tercer partido en Los Ángeles. El marcador estaba 5-5 tras nueve entradas, y los equipos se fueron a entradas extra. Las entradas seguían acumulándose, pero el número de relevistas disponibles disminuía. Los Dodgers recurrieron a Emmet Sheehan durante 2.2 entradas, y luego al futuro miembro del Salón de la Fama de las Grandes Ligas, Clayton Kershaw, para conseguir un out: la última aparición de su ilustre carrera. A continuación, Edgardo Henríquez lanzó dos entradas, y finalmente, en la parte alta de la decimoquinta entrada, con el partido aún empatado 5-5, el mánager de los Dodgers, Dave Roberts, recurrió a Will Klein.
Molly estaba viendo el partido, pero conforme avanzaban las entradas extra, empezó a pensar en irse a dormir. Al fin y al cabo, tenía clase al día siguiente. Will se había incorporado a la plantilla de los Dodgers para la postemporada justo antes de la Serie Mundial, así que era poco probable que lanzara. Tampoco era probable que el tercer partido de la Serie Mundial llegara a las 18 entradas, pero aquí estamos.
“Mi mamá me dijo: 'Will es uno de los dos únicos lanzadores que les quedan en el bullpen', y yo le dije: 'Bueno, supongo que me quedaré despierta. Quizás él entre'”.